06
Jul
10

cuando regrese una vez….

Dejando de lado las palabras entrecortadas que despiertan los momentos desequilibrados de la cordura, expongo que gracias a la mañana de hoy me di cuenta que podia no siemplemente aprender a volar, si no que ademas podia desafiar las leyes de la gravedad visitando el interno color de las siluetas amarillas, porque ellas se bañaban como ninfas o bisontes en el lago donde alguna vez hubo amapolas, de donde vi salir o brotar por primera vez las sobras de lo que crei ser un espejo, pero que solamente eran trapos …

03
Jul
10

David

Eran casi las 4:45 de una de esas tantas tardes aburridas de mi infancia nómada, pues debido al trabajo de mi padre pasábamos los días viajando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo; caminaba de un lado al otro pensando y contando las cosas sin importancia que habían pasado durante toda la semana, y mientras fijaba la mirada en las grietas huecas de nuestra habitación de hotel, pude darme cuenta que se quebraban y ondulaban formando figuras demasiado exactas como para ser apreciadas, cerré por un momento los ojos pues pensé que como producto del aburrimiento mi mente estaba imaginando cosas, pero al abrirlos mayor fue mi sorpresa al mirar que las figuras se aclaraban aún más, así que me aleje un poco para examinarlas mejor, y entones me di cuenta, ¡increíblemente en esas líneas retorcidas se observaba un hombre sentado en un viejo cajón sosteniendo entre sus manos una copa casi vacía y a su lado una botella de vino derramada sobre el piso la cual dejaba un largo rastro que se volvía poco a poco más delgado hasta convertirse solamente en una grieta más de aquella vieja y solitaria habitación!, por unos segundos me quede perdido en esa imagen amorfa, hasta percatarme que la grieta del rastro de vino continuaba hasta salir por la puerta, rápidamente corrí para abrirla y pude darme cuenta que aquella grieta seguía bajando por las escaleras,  continúe siguiéndola a través de los escalones y mientras más bajaba la grieta se volvía cada vez más delgada, ya casi  a punto de desvanecerse me di cuenta que me encontraba en el deteriorado sótano del viejo hotel y la casi imperceptible grieta se había detenido justo enfrente de una puerta de madera apolillada, en su dintel sostenía un letrero a punto de caerse con la inscripción de cafetería; pensé que sería incorrecto entrar a la habitación pues mi padre siempre me había dicho que no debía ser un fisgón, así que toque tres veces seguidas pero nadie respondió, intente mirar a través de la cerradura pero estaba llena de basura y aserrín, entonces mire a los lados para asegurarme de que nadie se acercara y casi temblando de nervios me pregunte ¿Oh David por qué debes ser tan curioso? gire la manija de la puerta  mientras suspiraba en silencio de curiosidad, al empujarla hizo un fuerte rechinido y se trabo un poco con el piso de duela levantada pero cuando por fin estuvo abierta y me dejo ver en su interior la culminación de mi imaginación, aquella imagen rompió por completo con la serie de cosas aburridas y desinteresadas que habían acontecido en toda esa semana y quizás en toda mi corta vida, intente nuevamente cerrar los ojos porque tal vez al abrirlos todo se desvanecería, pero al igual que había sucedido en la habitación con aquellas grietas, la imagen no desapareció, la imagen que se tragaba mis pupilas sobresaltadas seguía siendo la misma, y aun después de los años la puedo describir tal y como la vi, un hombre sentado sobre un viejo cajón apenas y sostenía entre sus manos una copa de vino vacía, muerto yacía su cuerpo y por el piso de madera un rastro de vino y sangre se mezclaban en una fina línea.

21
Jun
10

Mónica

Pasaste por alto que era mi cumpleaños, no recordaste que te pedí una muñeca, olvidaste el pastel que me gusta y por si fuera poco ni siquiera me miraste ese día, creí que quizá si me portaba bien toda la semana y trataba de agradarte con mis carismáticas atenciones, entonces y solo entonces te portarías como una buena madre conmigo, y luego me dije  a mi misma: ¡Mónica! debes portarte lo mejor posible con mamá, debes ser una niña buena y prepararle el desayuno, recoger tus juguetes, dormirte temprano y sin repelar; de esa manera mamá te querrá más, te llenara de besos y abrazos, te festejara un gran cumpleaños e incluso traerá un payaso; pero nada de eso sucedió, llore y llore a solas y en silencio para que no me regañaras o dejaras de quererme más, intente ser fuerte y olvidarme pronto del asunto para que te dieras cuenta de que estaba creciendo y que cada vez era más madura, pues quizá así nos entenderíamos mejor, pero de nuevo todo fallaba, ni siquiera me mirabas, yo no te importaba parecía que desde hace semanas lo único que te importaba era esa maldita televisión que mirabas sin parpadear desde el día en que dejaste de respirar.

16
Jun
10

Pequeño Caligula

Si, aquí estoy para decirte casi gritando pero en silencio que este día será tu fin querido tío, no existe mar para mis lagrimas pues son de dulce, del agua dulce que en mí habita; quiero cortarte que hoy justamente he pensado y recordado todos los años de mi niñez y cada uno de mis recuerdos se vuelven hidras de mil cabezas por donde emanan cien mil serpientes hambrientas todas de tú poder.

Miro debajo de la cama, entre las cortinas, alrededor del cuarto y entre tus cejas; podría jurar que veo tus sueños y si pudiese los tomaría para comerlos y así mostrarte la putrefacción y pestilencia que has cultivado dentro en mí. Tengo el olor de la venganza y exhalo en él un viento amargo que paraliza las emociones y todo el orbe de la clemencia.

Hoy soy un dios, hoy soy un león y en él circo de mí antesala tu pierdes hoy contra la muerte, pues mi piedad inexistente no detendrá el manantial de tu sangre, me es necesario beber de él para sanar todo mi cuerpo, para llenarme con ella las encías y luego untarla sobre mi pecho como el laurel de la victoria.

No hay mejor cosa que mirarte y ver como tu rostro se derrite en mi futuro, pronto ya no estarás aquí para observarme girar mientras sonrió; de igual manera, pienso en las cosas que no se ven, remplazo ideas por cuestiones inexplicables, consuelo un montón de tierra para intentar dale vida, y busco en la consumación de la desgracia  el fuego que  caliente una pesada desesperanza.

La conducta que guardo es por demás admirable para la clase de hombre que eres tú, pues pese a todo eres mi sangre y como sangre nos damos todo, incluso el cuerpo, el cual robaste, el mismo que hoy te roba a ti la esencia misma que en mi dejaste y que en veneno se convirtió.

Ese veneno que empapa mi alma y la carcome me pide desesperadamente el sabor  gustoso de la seducción y la lujuria, es la condena maligna que brota de mi boca exigiéndome las miles incitantes de la pasión carnal y el deseo incestuoso. Un estigma que pese a todo me da la dicha del deleite de los dioses.

15
Jun
10

Melisa

Fijé mi mirada en los ojos verdes de Melisa y quede plasmada al observar que ella también me observaba, pero su mirada no era una mirada normal “Melisa me miraba con odio” como negándose a ser despojada de su dueña, rápidamente giré la mirada hacia otro lado pues quería convencerme de que mi mente me estaba jugando un truco, aquella muñeca, aquel objeto inanimado no podía estarme mirando realmente y por segunda vez trate de tomarla entre mis brazos pero no pude pues a pesar de que no estaba viéndola a los ojos, podía sentir su mirada de odio sobre mí, aunque estuviese ahí sin mover los ojos, inerte, tan solo como un juguete que estaba causándome terror. En ese instante fue como si mi mente y mis sentimientos dieran un giro sorprendente, repentino e impredecible y en un segundo todo el deseo incontrolable que tenia por poseer a Melisa se revirtió en un desprecio enorme que me hizo correr de regreso hasta mi cama y ocultarme bajo las cobijas mientras apretaba fuertemente los ojos, sentía que si los abría ahí estaría esa maldita muñeca mirándome con odio

15
Jun
10

Miedo a la oscuridad

Espera a que las respuestas se concreten  acerca de lo que llamamos mundo, de lo que nombramos realidad, porque entonces todos los consuelos se tornaran absurdos, no existen excusa para el mentiroso más que el miedo a la normalidad.

Grrrr, grrrr, rugía el monstruo debajo de mi cama, bramaba como mil bestias juntas dentro de un costal, y por pausas gritaba mi nombre.. ! Clemente! !clemente! te voy a comer cuando te duermas. Nunca lo había visto en persona, pero sabía que existía porque cada noche escuchaba su voz y percibía la pestilencia de su aliento, pasaba varias horas al día tratando de imaginarme como seria su terrorífica figura pero siempre me detenía poco antes de llegar a la cara, pues la imagen era demasiado escalofriante como para pasar la noches pensando en ella.

Varias veces había hablando con mamá sobre el asunto, pero siempre me llamaba mentiroso, ¡clemente mentiroso, porque no dejas de inventar historias y comienzas a crecer! pero ¡vaaa! ella que iba a saber de las cosas de los monstruos,  los adultos nunca entienden de eso; como sea yo ya había tomado una decisión, debían encarar a la bestia y luego matarlo para siempre, así nunca volvería a espantar a ningún niño, ¡si debía matar al monstruo!  Quizá así podría volver a soñar y ser un niño normal como cuando podía mirar con mis ojos, los ojos que el monstruo se comió.




Como segundos en la muerte quietos, inmóviles, estáticos, se quedan en el tiempo, se detienen en el rostro, y sus destructoras manos rasgan las entrañas de visiones puestas en pensamientos pasados, se despiertan pidiendo compasión, con ansia y tortura son llevados hasta las pupilas dilatadas de su creador, ahora ya no nacen, ya no mueren, pues ya solo son recuerdos

Ayer me di cuenta que ya no era yo, ¡que ya no era la misma niña! mi cuerpo había sufrido una metamorfosis y cambiaba de forma con cada segundo que se consumía, pequeñas partes que no conocía de mi se reflejaban en el iris de estos ojos y me nublaban el camino por el que transitaba, parecia que flotaba entre el bajo cielo y la húmeda tierra
Atacado por el miedo rodé las cobijas hasta quedar totalmente enterrado en ellas pero fue entonces cuando escuche un rechinido de madera vieja que calcino la poca calma que aun habitaba en mi, provenía del closet, un mueble que de noche se trasformaba en monstruo para alimentarse de mi imaginación, pero de algo estaba seguro, esta vez no era solo un sueño, esta vez aquella cosa en verdad se estaba abriendo sola.

Broken Doll

Hay una hilera de sensaciones, rojos colores, bajas pasiones Un afrodisiaco aroma que despierta el demonio de lo prohibido Soy la elipsis de los sueños que los censura para no pecar Y La locura de tu cordura que te incita a probar el mal Cierra la ventana porque el frio me da miedo Temo morir congelada sin las tibias caricias de mamá